Reinventa tu cuerpo, expande tu vida.

La mayoría de la gente desearía que hubiera más amor en su vida pero en realidad la cantidad y el tipo de amor que tienes en cada momento en tu vida es la que puedes manejar y a la que te has adaptado.

El odio o el amor son emociones que producen cuerpos diferentes. Tu cuerpo mejora y evoluciona si aprendes a desarrollar tu conciencia por medio de emociones positivas.


El cuerpo no es una máquina armada con piezas móviles y separables. Es algo más que materia. Todo ser humano es algo más que una máquina que funciona mejor o peor y que, de vez en cuando, necesita repararse. La vida de una persona está llena de esperanzas, emociones y aspiraciones, amor y sufrimiento. Las máquinas no viven así.

Se puede decir que cada uno de nosotros es un alma hecha carne (o, si lo prefieres, conciencia hecha cuerpo), y que el alma (o la conciencia) es la base misma de la experiencia.

Cuando dejamos de ver nuestro cuerpo como mera materia física, cuando empezamos a esperar más de sus potencialidades, dejamos de maltratarlo, empezamos a cuidarlo y considerarlo como algo más grande, con más posibilidades, y en ese momento nuestro cuerpo está listo para el siguiente avance.
No hay razón para privar al cuerpo de amor, belleza, creatividad e inspiración. Todos estamos proyectados para experimentar el mismo éxtasis que cualquier santo y, al hacerlo, nuestras células se unirán a la vivencia y la vivencia pasará a formar parte de las células.

En nuestras manos está el que vivamos la vida como la experiencia completa que puede ser.

 

El cuerpo también es conciencia.

Compartimos el 60% de nuestros genes con un plátano, el 90% con un ratón y más del 99% con un chimpancé. El resto que nos hace humanos ha dependido de una evolución no tanto física como ajena a ella: de la evolución de la conciencia.

En su libro “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo” (Vergara), Deepak Chopra ya abordaba la influencia decisiva de la conciencia en la salud. En su última obra, “Reinventa tu cuerpo, resucita tu alma. Cómo crear un nuevo yo” (Aguilar), el autor vuelve a demostrarnos, con mayor contundencia y pruebas aún más avanzadas, que el cuerpo no es mera materia física que se descompone con el paso del tiempo sino que, más que simple anatomía, es un proceso vivencial, un río sin límites. Según Chopra, si pensamos en nuestro cuerpo como si fuera un objeto puramente material y en el tiempo como nuestro enemigo, cooperamos con el envejecimiento, afirmándolo y acelerándolo. Si creemos que nuestros genes son inalterables, nos desprendemos de la libertad para cambiar y crearnos a nosotros mismos. Por el contrario, y a pesar de su apariencia física, el cuerpo es producto de la conciencia y como tal debemos entenderlo y decidir cómo utilizarlo.

 

El cuerpo es un universo en movimiento.

La vida puede y debe ser una experiencia completa. La gente no deja de luchar contra problemas, tanto físicos como mentales, y nunca imagina que la causa que lo origina es que el nexo entre alma y cuerpo está roto. Nos pasamos la vida buscando la respuesta al malestar, la enfermedad o la salud, en los misterios que se ocultan bajo la piel, sin explorar los que contiene el espíritu. El mundo necesita sanarse y, según Chopra, en la medida en que cada uno despierte a su alma, la humanidad entera estará despertando al alma del mundo.

Los avances suceden cuando empezamos a pensar en una situación (a menudo en un problema) de manera nueva y distinta. En vez de resignarnos a la forma física que recibimos al nacer, ¿por qué no buscar un avance, un modo completamente nuevo de enfocar nuestro cuerpo?

El ser humano es lo más avanzado de la vida en este planeta y, sin embargo, nuestra evolución física terminó hace cerca de 200.000 años. Nuestros pulmones, hígado, corazón y riñones son iguales a los del hombre y la mujer de las cavernas. De hecho, compartimos el 60% de nuestros genes con un plátano, el 90% con un ratón y más del 99% con un chimpancé. El resto que nos hace humanos ha dependido de una evolución no tanto física como ajena a ella. En otras palabras: el ser humano se reinventa y, al hacerlo, sube a su cuerpo al mismo carro.

Nuestro cuerpo no es nada menos que un universo en movimiento. Reinventar el cuerpo significa cambiar todo el universo.

 

Desarrollar nuestra conciencia.

Hasta hace relativamente poco pensábamos que el cerebro se degenera de una forma acelerada con la edad avanzada, por la pérdida de neuronas. Ahora sabemos que no es así. Nuestro cerebro es fluido y flexible, capaz de crear nuevas conexiones hasta edades muy avanzadas. Lejos de degenerarse, el cerebro es un motor de la evolución. Donde la evolución física pareció detenerse, en realidad dejó una puerta abierta.

Lo mismo ha ocurrido con los genes. Hasta hace poco dábamos por hecho que el organismo (con su potencial de salud y enfermedad) es el resultado de sus genes y que éstos son fijos. Ahora sabemos que personas gemelas idénticas que nacen con un mismo ADN, genéticamente resultan muy diferentes cuando crecen, puesto que ciertos genes se han encendido y otros se han apagado. Los genes se adaptan a la divergencia de la vida.

Todas las emociones producen cascadas químicas (y de todo tipo) diferentes. Para resumir, podemos decir que el dolor, el odio o el amor producen realidades diferentes, mundos separados, y cada célula de nuestro cuerpo lo sabe. De hecho, el odio o el amor producen cuerpos diferentes.

Pero aunque tendemos a creer que las emociones surgen de las experiencias que la vida nos depara, el hecho es que son el resultado de nuestra interpretación, o sea, de lo que pensamos acerca de estas experiencias. Por eso es tan importante asumir el control de lo que pensamos o, en otras palabras, desarrollar nuestra conciencia.

 

Las claves para avanzar.

Rompe los tabúes del viejo paradigma y considera tu ser de otra manera para reinventar tu cuerpo y tu vida.

El hecho es que podemos seguir evolucionando, tanto a nivel mental como físico. Nuestra potencialidad de evolución mental resulta bastante obvia y admitida mayoritariamente. Por ejemplo, hoy sabemos que en nuestra cultura occidental hemos desarrollado mucho las habilidades intelectuales (generalmente relacionadas con el hemisferio derecho) que nos permiten entender y manipular el mundo externo, pero no hemos desarrollado otras habilidades relacionadas con el control del mundo interno (los procesos mentales, emocionales, espirituales), como lo han hecho en otras culturas orientales o más cercanas a la naturaleza, con un mayor desarrollo de la intuición, la clarividencia, la concentración, etc.

El hecho es que el crecimiento y la evolución a nivel mental o de conciencia dará lugar también a la evolución física, porque cuerpo y mente están íntimamente ligados. Pero para ello, hay que hacer una serie de avances o saltos de conciencia. O, como se repite tanto en la actualidad, cambiar el paradigma.


Avance nº 1: Nuestro cuerpo físico es ficción.

Si pudieras ver que tu cuerpo físico es una idea a la que se aferra tu mente con terquedad, dejarías de ser prisionero de una masa de materia y tendría lugar un enorme avance.

En nuestra cultura, que otorgamos tanta credibilidad a las percepciones (por otra parte sabemos que subjetivas) de los sentidos nos aprisiona en este concepto de que somos materia, pero otras culturas han ofrecido y ofrecen creencias muy diferentes. Desde nuestra perspectiva, tocar una piel tibie es la prueba de que existe esa piel, de que la temperatura es tibia, y de que existe también mi mano. Para los primeros cristianos el cuerpo era espíritu hecho carne, y tocar una piel tibia era tocar la tentación. Para los indios hopi, todo el universo es un flujo de energía y espíritu, por lo que el cuerpo es un evento transitorio en ese flujo; tocar una piel tibia es como tocar una ráfaga de viento. Para los budistas, el cuerpo, como todo lo demás, es mera apariencia y apegarse a él (y a las apariencias en general) constituye la fuente de todo sufrimiento; tocar una piel tibia es hundirse más en esa ilusión si no has realizado la visión correcta de la realidad. Por lo demás, la física cuántica nos ofrece respuestas que, desde la ciencia, se acercan más a las interpretaciones espirituales que a la de las viejas escuelas materialistas: tu cuerpo, aun en apariencia sólido, no es más que un conjunto de partículas (a veces) y a veces ondas (según el enfoque observador) en vibración en el espacio. Tu cuerpo, como todo lo demás, es básicamente espacio y vibración. Y las apariencias que detectan nuestros sentidos no son más que tergiversaciones de la realidad.

La idea que te has hecho de tu cuerpo físico (y, por extensión, de todo lo demás) es pura ficción.

 


Avance nº 2: Tu cuerpo real es energía.

Desde la estrella que ves en la noche (desapar3ecida años luz y que ya no existe, “materialmente” hablando) hasta tus propios genes o los gérmenes que flotan en el espacio (fuera de ti y dentro de ti) se reducen a energía. Tu cuerpo se encuentra en estado saludable cuando su energía se encuentra en estado saludable.

Tu cuerpo es un convertidor de energía a un nivel muy sutil. Inyectarle un tipo de información (desde las catástrofes que contemplamos en las noticias, odios y rencillas, el amor o la compasión) tiene el mismo efecto que inyectarle una sustancia física: cambios químicos suceden de inmediato. Cada pensamiento provoca un pequeño (o gran) cambio en los niveles de energía. Cuando te encuentras en estado de lucha pensamientos obsesivos, ansiedad, estrés, victimismo, resentimientos, etc.), desperdicias tu energía. La mejor manera de utilizar tu energía con eficiencia es expandir tu conciencia.

Energía saludable: que fluye, flexible, dinámica, balanceada, suave, asociada con pensamientos y estados de ánimo positivos.

Energía no saludable: estancada, congelada, rígida, quebradiza, dura, desbalanceada, asociada con pensamientos y emociones negativas.

 

Avance nº 3: La conciencia es mágica.

Si quieres cambiar tu cuerpo, lo primero que tienes que hacer es un cambio en tu estado de conciencia. La conciencia por sí sola puede transformar la energía enferma en energía sana.
L origen de los problemas, tanto físicos como emocionales, es que el cuerpo está atrapado en un patrón distorsionado de conducta que se inició en la conciencia. El cuerpo refleja tus deseos con tanta habilidad, de manera tan completa y en tal silencio, que no es fácil rastrear el inicio de la cadena de sucesos hasta llegar a la conciencia. Pero hay que hacerlo si no queremos ser prisioneros de nuestras compulsiones.

Hay tres formas de romper con los condicionamientos:

A través de la reflexión, reconsiderando los viejos hábitos, creencias y suposiciones.
A través de la contemplación, concentrándote en un pensamiento, un sentimiento o una determinación positiva para que se expanda todo lo posible hasta que, con la familiaridad, acabe siendo parte de ti, una contigo.
A través de la meditación, para encontrar el nivel de la mente que no está condicionado por viejos hábitos y creencias para empezar a actuar desde ahí.
(Mientras que no alcanzas a conectar con esta parte esencial de ti, la contemplación te ayuda a conducirte racional y emocionalmente de una forma más positiva y abre puertas para que puedas conectar en la meditación con esta parte de ti no condicionada).

Estas prácticas son efectivas para movilizar la energía estancada y cambiar los viejos condicionamientos.

Cuando tienes total conciencia:

- Puedes recuperar tu centro y estabilidad mental y emocional a voluntad.
- Te resulta conocido tu espacio de paz y silencio interior.
- No te encuentras dividido contra ti mismo a causa de conflictos interiores
- Puedes transcender conflictos externos y situaciones en principio no deseadas sin que te afecten.
- Tu mundo interior está organizado.

Avance nº 4: Tú puedes mejorar tus genes.

Cuando realizas actividades cotidianas como comer o moverte, le estás hablando a tus genes. Si quieres establecer algún cambio, tus genes siempre apoyan su nuevo estilo de vida e inician su proceso de adaptación hasta haberlo integrado en pocas semanas. Una brizna de deseo basta para modificar el ADN. Todos los genes llevan oculto un potencial secreto.El ADN es un banco de memoria donde se guardan todas las experiencias del pasado que nos hacen humanos. En vez de permitir que esos recuerdos nos usen, podemos aprender a utilizarlos.

Para la mayoría de la gente, ignorar su cuerpo se ha convertido en un hábito. Sin pensarlo dos veces, exponen su cuerpo a un estrés indebido y desintonizan todas sus funciones. Se puede desintonizar simplemente retirando la atención, emitiendo juicios contra él o ignorando sus señales y, de esta manera, se manifestará experiencias como ausencia de placer, disminución de la vitalidad, incomodidad, desánimo, adormecimiento o dolor.

Entiendes cuando estás sintonizado cuando te sientes cómodo con tu cuerpo, sin bloqueos de culpa o vergüenza.

 


Avance nº 5: El tiempo no es tu enemigo.

Nuestro cuerpo evoluciona y se erosiona simultáneamente. La manera más segura de ganarle la partida al tiempo (que, por otra parte, es mera ilusión, como ya demostró Einstein, entre otros) es seguir evolucionando. Cuando es así, nos sentimos en expansión, optimistas, con visión de futuro y deseosos de descubrir cosas nuevas. Todo lo que se ha descubierto sobre la “nueva vejez” demuestra que se puede resistir la erosión del tiempo por medio de creencias y actitudes. La entropía (que ha explicado el concepto de vejez hasta hace relativamente poco) no es más que la tendencia a dispersar la energía y volverse menos organizados con el paso del tiempo. Sin embargo, mientras absorbas más energía que la que pierdes, estarás contrarrestando (y, de alguna manera, deteniendo) el tiempo. El tiempo sólo transcurre cuando tu energía se fuga.

Lo más nocivo es que estás tratando al tiempo como tu adversario y a la vida, tal y como es, como a tu enemiga.

Sabemos que el estrés dilapida y agota tus energías y una de sus mayores causas es la incertidumbre. El origen del estrés es no poder controlar el estado de las cosas, no saber lo que pasará y el miedo que esto produce. Sin embargo y dado que la vida está llena de asuntos impredecibles, lo mejor que podemos hacer es aceptar la incertidumbre y desarrollar la habilidad para adaptarnos.

 


Avance nº 6: Hay una forma más sencilla de vivir.

Todos nos hemos adaptado a la “vida difícil” por carecer de alternativas tras haber perdido la conexión con la conciencia y dejarnos dirigir por los condicionamientos. Nunca debimos abandonar la inocencia y lo sencillo, porque sólo en la inocencia se pueden recibir y percibir los dones del alma. Conectarse con ella constituye una experiencia cotidiana.

La fuerza del “condicionamiento” te arrastra a una vida llena de esfuerzo y lucha, de insatisfacción y ambición ciega; la fuerza del alma te lleva a una vida fluida, llena de confianza, amor y aceptación, con escaso o nulo interés por lo innecesario y mucho menos por lo que no te conviene.

Con la meditación, empezarás a vislumbrar y a acercarte a la sencillez; déjate conducir por tu intuición y empieza a soltar actividades que no aportan nada significativo a tu vida y que han pasado a ser lastres. Reduce actividades y desembarázate de todos los objetos que de verdad no tienen un uso o no son necesarios en tu vida. Suelta lastre. Dedica tu tiempo y tu espacio a lo importante.

 


Cómo superar algunos tabues o creencias negativas.

 

Creencia negativa 1:  La gente no cambia.

Las personas a tu alrededor y tú misma estáis cambiando continuamente. Cuando te escuches a ti misma emitiendo una opinión fija y condicionada sobre algo o alguien, detente y alienta en cambio en otras personas. Trata con delicadeza el frágil inicio del cambio, tanto en ti como en otras personas. Desarrolla flexibilidad y no te enorgullezcas de tener la razón. Lo cierto es que todo cambia, todo está en movimiento.


Creencia negativa 2:  Los hábitos nos mantienen atrapados.

Ésa es la tendencia, pero siempre puedes deshacerte de un hábito, aunque a veces te resulte difícil, pero para ello necesitas recuperar tu poder de tomar decisiones y elegir.

Mira tu hábito de manera objetiva, como si lo tuviera otra persona y pregúntate por qué lo elegiste en su momento. Examina qué beneficios recibes de él, incluso a nivel oculto. Deja de sentirte víctima de ti mismo (“yo soy así”) y asume la responsabilidad de cambiar. Encuentra una razón para adoptar un hábito positivo que sustituya al qe ya no quieres en tu vida; haz que esa razón sea convincente y repítela cada vez que se presente el viejo hábito.


Creencia negativa 3: Los pensamientos obsesivos tienen el control.

Tienen el control mientras que no los identifiques y mientras elijas seguir su dictado. Pero pensar es una expresión de libertad. Lo que ter mantiene atrapado en un pensamiento es otro pensamiento: “debo pensar de este modo”. Para romper este pensamiento obsesivo hay que examinar el nivel más profundo donde el “debo” prevalece.

No luches contra los pensamientos que se repiten ni tampoco por defenderlos. Cuando la gente te diga que siempre haces lo mismo, créela. No te enorgullezcas de tu “coherencia”. No defiendas tus prejuicios. La repetición muchas veces encubre la ansiedad; pregúntate as qué le temes. Presta atención a lo que te hacen sentir tus pensamientos y no a lo que dicen. Da pasos activos para reducir el estrés, que es la principal causa de las obsesiones; la mente sujeta a estrés repite siempre lo mismo porque no se siente relajada ni se abre para encontrar alternativas. Practica la meditación para conectar con el nivel de tu mente que no está condicionado por las ideas fijas.

 

Creencia negativa 4: Las ansiedades y adicciones nunca pueden acallarse.

La ansiedad te mantiene en piloto automático pero la opción de reprogramar tus respuestas existe. Hubo un momento en el que renunciaste voluntariamente a esa opción, pero cualquier cosa a la que renuncies puedes rescatarla de nuevo.

Cuando surja la ansiedad que te conduce a una adicción no la resistas ni te des por vencido, simplemente pospón tu decisión y busca una distracción placentera. Piensa que estás borrando poco a poco algo que se grabó en el pasado e investiga lo que de verdad quieres, por debajo de esa adicción (aprobación, comodidad, seguridad, atención...). Dedica tu energía a resolver tu necesidad real; la ansiedad se reducirá automáticamente y con el tiempo desaparecerá.


Creencia negativa 5: El miedo te impide ser libre.

Cuando dejes de sentirte a la defensiva recuperarás la más básica de las libertades: la de sentirte seguro en el mundo. No es la amenaza externa la que genera la falta de libertad sino nuestras creencias fijas. Sentirse seguro o no es también una decisión personal.

No te enfrentes a tu miedo en el momento en que lo experimentas; tráelo a ti y examínalo cuando te sientas calmado y seguro. No trates de razonar con él; el miedo es convincente en sus argumentos pero eso no le da la razón. No vivas en el miedo ni permitas que la repetición te engañe; el miedo es una emoción pasajera que puede liberarse. Recuerda que tiene la opción de aferrarte a él o soltarlo. Evita culparte y sé paciente contigo mismo. Felicítate cada vez que superes un miedo.
 

 

¿Cómo sabes cuando estás sintonizado?

- Las cosas me salen bien.

- Tengo paz.

- La respuesta está clara.

- Todo encaja bien.

- Me siento en armonía con la situación.

- No hay obstáculos exteriores.

- Los extremos opuestos están conciliados, no veo contradicción.

- Estoy abierto a cualquier posibilidad.

- No jugo, ni a mí mismo ni a los demás.

- Soy un ser completo.

 


Avance nº 7: El amor despierta el alma.

Un avance a nivel del alma hace que se expanda el amor. El alma toma el amor infinito de Dios y lo baja a escala humana. La intensidad del amor que recibes depende de muchas cosas. La mayoría de la gente desearía que haya más amor en su vida pero en realidad la cantidad que tienen en ese momento es a la que se han adaptado. Además, no todo el mundo se sentiría cómodo si se enfrentara de pronto a una avalancha de amor incondicional. Se preguntarías qué esconde ese nuevo tipo de amor, si es de confianza. En el fondo se su corazón habría preocupación por no merecer un amor tan abierto y completo.

Un gran número de personas prefiere la existencia sin amor porque siente demasiado miedo de arriesgar la comodidad con la que cuenta; otras, sienten que han fracasado o se sienten heridas o se han aburrido de alguien a quien amaron alguna vez. Para todas estas personas, el amor ha llegado a su fin, lo cual significa que un aspecto del alma se encuentra adormecido.

La buena noticia es que puedes recuperarlo, pero sólo si quieres, si haces esta elección.

E este caso, tienes que optar por la creatividad. El amor no se interesa por la repetición ni por acomodarse en una zona de confort, quiere ir a un nivel más profundo, quiere más intensidad, más significado, más expansión.




Reinventa el amor.

En la vida cotidiana el amor se ha enredado con otras cosas, especialmente con el ego. Pero el ego es por naturaleza egoísta y exige el amor en sus términos particulares.

Sin embargo, el amor puro existe y se puede experimentar. Y, al igual para todas las cosas que queremos conseguir o transformar, se requiere un proceso.

¿Cómo hacerlo? Empieza desde donde estás y alimenta en silencio el tipo de amor que verdaderamente quieres.

 

Considera cuáles son para ti las cualidades del amor en su nivel más alto.
Por ejemplo:

 

  • Opuesto al egoísmo.

  • Generoso.

  • Gozoso.

  • Cálido y seguro.

  • Autosuficiente, sin necesidad de validación externa.

  • Inocente.

  • Amable, compasivo.

  • Constante.

  • En expansión.

  • Reconfortante.

  • Sagrado.

  • … (Añade las cualidades que personalmente consideras importantes).

 

 

Todas y cada una de ellas las has experimentado en algún momento de tu vida, a un nivel u otro de intensidad. Así que sólo tienes que acceder a esta experiencia personal que ya tienes dentro de ti alimentarla. ¿Cómo?

Siéntate en silencio y trae a tu memoria una de esas cualidades, como la amabilidad, incluyendo tus recuerdos, imágenes visuales, emociones y las personas relacionadas con esa cualidad: por las que la sentiste o aquéllas que transmiten esa capacidad. Quédate unos minutos en esa experiencia, deja que profundice por sí misma.
Lo que estás haciendo es dirigir tu mente par que acceda a la cualidad de lo amable, lo cual forma un patrón neuronal que difiere de una mente que no vive con amabilidad.

En otro momento, haz lo mismo con otras cualidades y siente y experimente dentro de ti el significado de la “generosidad” o “lo sagrado”, “autosuficiente”, “en expansión”, etc. , recuperando momentos significativos en tu vida.

Por ejemplo: ¿qué momento de amor fue el menos egoísta en tu vida? ¿Puedes rescatar un sentido de inocencia, quizás caminando por el bosque o mirando el mar?

 

Intenta realizar este ejercicio al menos una vez cada día.
De esta manera, conectas con un nivel más profundo de consciencia. Al hacerte más consciente del amor que hay dentro de ti, te alineas con una fuerza invisible. Silenciosamente, pero con convencimiento y seguridad, descubrirás que las cualidades superiores del amor (que ya estaban dentro de ti) empiezan a instalarse en tu vida.

Y dejarás de confundir otras cosas con el amor.

 

 

Más información:


Reinventa tu cuerpo, resucita tu alma.

Cómo crear un nuevo yo.

Deepak Chopra.

Ed. Aguilar.


 

























 
Marié Morales
@crecejoven

En estas páginas nos proponemos investigar las causas del envejecimiento, que es como decir de la vida y el crecimiento, y a partir de ahí, establecer unas pautas que nos permitan vivir una vida más larga, sana, y en definitiva, feliz.  más >>








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