Albert Ellis:

La sociedad padece analfabetismo sentimental.

Los hábitos y pensamientos autodestructivos se instalan en nuestra mente por costumbre y práctica, y nos identificamos con lo peor que nos ha pasado en nuestra infancia y en nuestra vida porque nos tomamos demasiado en serio las cosas desagradables. Pero podemos empezar a cambiar nuestra inercia de comportamiento si nos convencemos de que somos capaces y empezamos a establecer respuestas diferentes y más positivas. 

Albert Ellis nació en Pittsburg y fue educado en la ciudad de Nueva York. Estudió Psicología en la especialidad de psicoanálisis, máster en Artes y doctorado en Filosofía, en la Facultad de Psicología Clínica de la Universidad de Columbia.
Psicólogo clínico en ejercicio durante más de medio siglo, su experiencia como terapeuta psicoanalista se vio pronto enriquecida por sus aportaciones filosóficas y creativas, prestando una importante atención al lenguaje con el que interpretamos nuestra experiencia. Sus teorías y su práctica se materializaron en la Terapia Racional Emotivo Conductual (1955) y en el Instituto Albert Ellis de Nueva York, del cual es presidente y fundador.

Está considerado como uno de los psicólogos más influyentes de nuestro tiempo, consumado orador en conferencias y talleres por todo el mundo. La Asociación Americana de Psicólogos le ha reconocido recientemente como la segunda persona que ha prestado una mayor contribución al campo de la Psicología, por delante de Sigmund Freud.
Es autor de más de 70 libros sobre psicoterapia, terapia de las relaciones, sexología y autoayuda, incluidos "Una nueva guía para una vida racional" o "Ser feliz y vencer las preocupaciones".
Entre sus últimos libros traducidos al castellano, "Pregunte a Albert Ellis" (Ed. Obelisco), "Las relaciones con los demás" (Océano) y "Sexo sin culpa en el siglo XXI" (Libros Comienzo).


Dr. Ellis, ¿se instalan más fácilmente en nuestra mente los hábitos autodestructivos (como la culpabilización o las autoexigencias) que los hábitos sanos y creativos? Si es así, ¿por qué ocurre esto?

- Sí, tenemos una tendencia a instalar hábitos autodestructivos, en gran parte también porque lo aprendemos de nuestros padres y de nuestra cultura. Por consiguiente, suelen ser más fuertes y difíciles de desarraigar que las creencias más positivas y más sanas.
 

Los recuerdos que nos traumatizan son aquellos con los que nos identificamos, los que convertimos en parte de nuestra identidad. ¿Por qué convertimos en parte de nuestra identidad las anécdotas más molestas (rechazo, abandono, etc.) y no todos los gestos de amor que probablemente hemos recibido en nuestra infancia?

- Es cierto: solemos asociar nuestra identidad principalmente a las cosas más desagradables que nos han sucedido, en vez de a todos los signos de amor que probablemente hemos recibido a lo largo de nuestra vida, y esto ocurre así porque nos tomamos demasiado en serio las cosas desagradables y por tanto exageramos su significado.
 

Usted insiste en que las personas tienen una considerable capacidad para reconstruirse y cambiarse a sí mismas, ¿cómo empezar a romper la inercia autodestructiva que nos hace obsesionarnos con complejos, miedos y exigencias?

- Para empezar, hay que asumir de verdad el hecho de que es posible, que eres capaz de cambiar profundamente, y te dedicas a practicar y trabajar en serio para conseguirlo.
 

Mucha gente piensa que las emociones son naturales y humanas y que "la razón no puede domesticar al corazón". Sin embargo, usted dice que las emociones son la respuesta física/química consecuente de nuestras interpretaciones y creencias. ¿Cómo ocurre esto?

- La Terapia Racional Emotiva afirma que las emociones son naturales y que son reacciones a nuestras interpretaciones y creencias, ya que creamos emociones no simplemente manteniendo pensamientos negativos, sino sintiéndolos y actuando posteriormente como consecuencia de ellos. Y el hecho es que podemos sentir, actuar y pensar de manera diferente si nos forzamos a hacerlo.
 

No todas las emociones negativas pueden ser consideradas equivocadas, como la tristeza ante la pérdida de alguien o algo, o la frustración de no obtener lo que queremos. ¿Cuáles son las emociones que usted considera irracionales y por qué?

- Son destructivas e irracionales las emociones que minan nuestros objetivos y propósitos principales en la vida. Son, fundamentalmente: la depresión, la ansiedad excesiva, la ira excesiva y la culpa pronunciada.

 

Cómo afrontar emociones autodestructivas como:

  • Los celos: Podemos tratar los celos viendo que hay otras personas que se las apañan para hacerlo y que eso no supone en absoluto una depreciación de nuestra personalidad.   
  • La depresión: Comprendiendo que por muchas veces que tropecemos y caigamos, podremos triunfar en el futuro.  
  • El odio: Podemos tratar la ira y el odio dándonos cuenta de que las personas no son condenables incluso cuando su forma de actuar resulte muy reprensible.
  • La culpa: Admitiendo que cuando hacemos cosas equivocadas no somos seres despreciables por hacerlas.  
  • La ira: Y podemos tratar la ira dándonos cuenta de que la creamos cuando exigimos que las personas no deberían hacer lo que hacen, y dándoles carta blanca para ser como son sin odiarlas, sino odiando tal vez aquello que hacen.

 

Usted considera que la sociedad padece de "analfabetismo sentimental", que se traduce en la falta de realismo y tolerancia. ¿Qué propone para iniciar una alfabetización sentimental y de las emociones?

- La alfabetización emocional y la tolerancia pueden lograrse concediendo a las otras personas el derecho a equivocarse, aun cuando no estás de acuerdo con ellas, pero sin rechazarlas ni despreciarlas como seres humanos por comportarse de ese modo.


Cuando las personas están inquietas piensan, sienten y actúan de un modo disfuncional, en defensa propia. ¿Qué es lo que provoca esta inquietud? ¿La aspiración de vivir una vida perfecta y la frustración de que no sea así?

- Se produce la ansiedad cuando las personas se exigen hacerlo todo bien y sienten que no tienen valor suficiente como seres humanos si no lo hacen. Deberíamos renunciar a la ambición de vivir una vida perfecta y darnos cuenta de que siempre solemos actuar de forma imperfecta, pues somos falibles como seres humanos, y podemos aceptarnos con esas imperfecciones.


¿Por qué la supuesta "defensa propia" es agresiva y autodestructiva?

- La defensa propia no es siempre agresiva y autodestructiva, pero con frecuencia implica que las personas no aceptan el hecho de que están haciendo algo equivocado que supone un daño para los demás, y se protegen de esta creencia. Si asumieran esta creencia y se aceptaran plenamente a sí mismas, si se aceptaran más incondicionalmente, reducirían ese nivel de estar a la defensiva.

 

¿Por qué es tan importante la autoaceptación?

La diferencia entre la autoestima y la autoaceptación es que la primera se construye en base a lo que hacemos para ser socialmente. La autoaceptcación es ilimitada, si bien puede aspirar a cambiar cosas para vivir mejor.
Los beneficios de la autoaceptación son muchos, en lo que a salud física y mental se refiere, pero se puede simplificar diciendo que las personas deciden aceptarse porque:

  • De esta manera siguen vivas y más sanas y buen número de años.
  • Son capaces, mientras están vivas, de experimentar placer y dolor.
  • Son humanas.
  • Pueden elegir basándose simplemente en su inclinación a favor de vivir y disfrutar, de seguir vivas y de tener tiempo para seguir creciendo.


Sexo sin culpa


En su último libro traducido al castellano ("Sexo sin culpa en el siglo XXI"), usted habla de los beneficios de la masturbación, las caricias sexuales sin coito y las relaciones libres extramatrimoniales. ¿Qué le aporta una sexualidad libre y placentera a nuestra vida? ¿Cómo puede manifestarse la represión sexual en nuestra salud?

- Una sexualidad libre y placentera puede aportar a nuestras vidas una buena cantidad de disfrute y placer inofensivos. La represión sexual y la culpa respecto a nuestros deseos sexuales hacen que nos denigremos a nosotros mismos, que nos odiemos y que odiemos frecuentemente a otras personas más libres y menos reprimidas.
 

Usted reconoce los mismos derechos al placer también para las y los adolescentes. ¿Cómo deberíamos abordar esta educación sexual desde la infancia?

- Podemos ir construyendo la autoaceptación desde la infancia mostrando a todos los niños, adolescentes incluidos, que tienen la capacidad de disfrutar y tener placer sin tener que sentirse culpables e indignos por ello. Incluso cuando hagan cosas estúpidas o equivocadas sexualmente, siguen siendo dignos de aprecio como seres humanos falibles.
 

Usted asegura que una gran cantidad de disfunciones sexuales (incluida la supuesta frigidez femenina) son debidas a un concepto de la sexualidad excesivamente rígido y limitado, como el culto al coito. ¿Una sexualidad abierta y experimental podría superar disfunciones como la inapetencia sexual, por ejemplo? ¿Cómo?

- Una sexualidad abierta y experimental puede superar algunas disfunciones como la falta de deseo, permitiendo a las personas hacer lo que deseen que no produzca daño a otros, y disfrutar plenamente sin reprocharse lo que hagan. Lo principal es aceptarnos plenamente, incluso aunque nuestros deseos sexuales vayan en una dirección equivocada y nos produzcan algunos pequeños problemas. Pero nunca tenemos que reprocharnos nuestros deseos o nuestras acciones.
 


Nuestra principal zona erógena es el cerebro, y en especial nuestra forma de pensar. ¿Cómo deberíamos afrontar nuestra sexualidad para mantener unas relaciones satisfactorias y sanas?

- Sí. Nuestra principal zona erógena está en nuestro cerebro y nuestra forma de pensar. Si nos permitimos pensar que cualquier cosa que hagamos está bien, incluso aunque no sea lo mejor del mundo, entonces podemos enfrentarnos a nuestra sexualidad y tener relaciones sanas y satisfactorias. Lo principal es no culparnos a nosotros mismos ni culpar a nuestros compañeros, incluso aunque a veces hagamos cosas que podríamos considerar estúpidas.


 

Mitos sobre el amor y el sexo:

 

  • El amor es algo misterioso y nadie sabe realmente lo que es. El amor es una emoción humana que percibimos como "buena", "beneficiosa" o "agradable". Una ligazón intensa entre dos o más personas. Con frecuencia, aunque no necesariamente, incluye atracción sexual entre los amantes.
  • Hay algo llamado "amor verdadero". Todo amor es verdadero en quien lo siente, por el hecho de sentirlo.
  • Es difícil saber cuándo amamos. Amamos cuando sentimos ese vínculo con otra persona. Se puede amar inconscientemente, pero en cualquier cosa se siente esa inclinación favorable hacia ella.
  • El amor y el matrimonio van siempre de la mano. En una cultura como la nuestra es habitual casarse por amor, pero a veces también se hace por otros motivos, económicos, sociales o por miedo a la soledad. Y es evidente que se puede amar a lo largo de una vida a muchas más personas de aquellas con las que te casas.
  • Sólo se puede amar apasionadamente a una persona a la vez. Evidencias clínicas y biográficas demuestran que una persona puede estar románticamente enamorada de dos o más personas al mismo tiempo, del sexo opuesto o del mismo, aunque puede producir complicaciones en nuestra cultura.
  • Cuando se ama a alguien no se tienen deseos sexuales por otra persona. Es poco frecuente y nada normal que una persona no sienta atracción sexual por otras personas, aún estando enamorada de una. Los deseos sexuales humanos están profundamente arraigados en los impulsos biológicos en el aprendizaje social. Con frecuencia son promiscuos e indiscriminados.
  • Cuando amas, amas las 24 horas del día. El sentimiento del amor es intermitente porque necesitamos sentir y concentrarnos en otras actividades y funciones. El amor obsesivo y permanente nos impediría funcionar de manera eficaz. ¡Necesitaríamos psicoterapia!

 


Declaración de Derechos Sexuales.


La salud sexual es el resultado de un entorno que reconoce, respeta y ejercita los siguientes derechos:
  • El derecho a la libertad sexual. Excluyendo cualquier forma de coerción, explotación o abuso.
  • El derecho a la autonomía sexual. Para tomar decisiones sobre la propia vida sexual dentro de un contexto de la propia ética personal y social.
  • El derecho a la privacidad sexual. Para tomar decisiones individuales siempre que no interfieran en los derechos de otras personas.
  • El derecho a la equidad sexual. Contra la discriminación por razón de género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o invalidez física o emocional.
  • El derecho al placer sexual. El placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.

 

Recuerda:

  • Según la TREC, los pensamientos o creencias racionales son aquellas que ayudan a la gente a alcanzar sus objetivos y propósitos básicos, mientras que los pensamientos irracionales les impiden conseguir esos objetivos y propósitos.
  • Racionalidad no es lo mismo que eficiencia, ya que una persona puede ocasionar eficazmente consecuencias autodestructivas y fracasos sociales.
  • Su conducta puede ser eficaz e irracional al mismo tiempo.
  • Las personas tienen una considerable capacidad natural para reconstruirse y cambiarse a sí mismas.
  • Los sentimientos sanos (que corresponden a creencias racionales) pueden ser positivos y negativos. Si las personas no tuviesen pensamientos negativos sanos no intentarían reducir o evitar situaciones negativas. Las personas son constructivistas por naturaleza, de modo que cuando se enfrentan a los problemas y a cualquier adversidad que consideran que va contra sus mayores intereses (especialmente la supervivencia) solucionan los problemas de manera creativa.


Libros:

"Sexo sin culpa en el s. XXI". Albert Ellis. Los Libros del Comienzo.
"Pregunte a Albert Ellis". Albert Ellis. Ediciones Obelisco.
"Las relaciones con los demás". Albert Ellis y Catharine MacLaren. Océano Ámbar.


 


Entrevista realizada por: Marié Morales.






















 
Marié Morales
@crecejoven

En estas páginas nos proponemos investigar las causas del envejecimiento, que es como decir de la vida y el crecimiento, y a partir de ahí, establecer unas pautas que nos permitan vivir una vida más larga, sana, y en definitiva, feliz.  más >>








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