José Maria Fericgla:

Sin los ritos, perdemos el sentido de la vida y nos convertimos en "cuerpos deshabitados".



Vivir una vida con sentido consiste en explorar nuestro interior y conquistar nuevos estados de conciencia que nos hagan crecer cada vez más.


José Maria Fericgla es psicólogo y doctor en Antropología, conocido internacionalmente como experto en los estados de conciencia expandida y antropología cognitiva. Ha sido profesor en la Universidad de Barcelona y la de Salamanca y profesor invitado en diversas universidades españolas y americanas. Fundador y director de la Sociedad de Etnopsicología Aplicada y Estudios Cognitivos (Sd'EA). Actualmente realiza trabajos de campo en la Alta Amazonia ecuatoriana. Autor de una treintena de libros y artículos, ha recibido diversos premios por sus investigaciones.


Los ritos  nos aportan saltos de conciencia.

Ha dedicado gran parte de su vida a investigar en los estados expandidos de conciencia o, según su analogía, a la construcción del edificio humano a partir de los pilares básicos con los que llegamos al mundo. Una vida vegetal no crece en conciencia y, según el Dr. José María Fericgla, sólo el ser humano cuenta con esa oportunidad. Oportunidad y responsabilidad, si de lo que se trata es de vivir una vida con sentido.

Como parte de esta exploración interior, organiza talleres (por toda España e internacionalmente) para la autoconstrucción y la automotivación (Constrúyete. Diseñando tu camino); de identidad de género (Taller de lo masculino y de lo Femenino); para aprender a soltar (Taller para aprender a amar y a decir adiós a las personas y las cosas); para jóvenes y adolescentes de 17 a 27 años (Despierta, sé tú y entérate de algo); sobre músicoterapia (Música e inconsciente); la respiración (Taller de respiración holorénica); sobre estados de conciencia (Estados expandidos de conciencia, desarrollo humano y conocimiento) y hasta para aprender a morir -y a vivir (Taller de integración vivencial de la propia muerte).

 

P: Usted dirige talleres que denomina "experiencias activadoras de estructuras". También les llama ritos iniciáticos o de transformación. ¿A qué te "inician" y de qué manera te transforman?

José María Fericgla: Los ritos iniciáticos siempre se refieren al mundo interno del ser humano, aunque también tienen proyecciones en el mundo externo. Para entender su función, cabe imaginar al ser humano como un edificio, el cual hay que construir. De nacimiento, nos vienen dados los pilares fundamentales y las iniciaciones equivaldrían a la construcción de los distintos espacios y ambientes, que van llenando la estructura simple del edificio. Un ser humano no iniciado es como un animal, algo vegetativo, o un edificio donde sólo hay los pilares estructurales, sólo las columnas, sin paredes ni ambientes concretos. Cada habitación o ambiente nuevo es una experiencia de conciencia diferente y las iniciaciones consisten en aportar nuevas experiencias de conciencia.

 

P: ¿Cómo se traduce esto en la vida práctica?

J. M. F: Se manifiesta en la ampliación de experiencias, de conciencia, de unificación. La iniciación es un proceso que va en dos direcciones. Por una parte, crea un espacio existencial en el individuo que le permite vivir la vida con más profundidad, más sentido y más cromatismos. Más colores y puntos de vista. Por otra, es la manera en la que las personas vamos incorporando y asimilando la cultura. Puedes imaginar también al ser humano como un edificio de varios pisos. Cada iniciación a una nueva etapa de conciencia significa un piso nuevo. Por una parte, tienes más espacios internos, más experiencias; por otra, desde cada nuevo piso puedes ver las cosas desde otro punto de vista, más elevado y unificado, con más perspectiva. Por ejemplo, desde la planta baja puedes ver por la ventana el tronco de un árbol; desde el primer piso ves la copa del árbol; desde el segundo, ves el árbol inserto en el jardín, y desde el sexto, puedes ver todo el bosque, o la ciudad. La transformación de los ritos iniciáticos va en la dirección de unificarnos.

 

P: En otras culturas aún se realizan ritos de paso (de la infancia a la vida adulta, etc.), pero en la nuestra apenas quedan y los pocos que hay suelen vivirse como mero trámite o por motivos económicos (como las bodas). ¿Qué nos hemos perdido con la pérdida de los ritos?

J. M. F: Hemos perdido la conciencia de nuestra identidad en cada momento y esto se manifiesta en que vivimos una vida indiferenciada. Se han disuelto los factores que dan sentido a la vida humana. Durante los ritos en acción, se transmiten elementos tan vitales como saber cuáles son mis derechos y deberes en un momento y en un lugar determinado, aquí y ahora; los límites que me da mi nueva identidad y los factores para elaborar mi identidad. Se transmite el sentido de la vida en cada nueva etapa. Sin ritos, cualquier ser humano que carece de identidad propia sólida, sentido de su existencia y desconocimiento de sus derechos y deberes aquí y ahora, es una persona neurótica (en el sentido de pérdida del significado de su vida, que no sabe por qué y para qué está viva) y es pasto fácil de sectas y patrones consumistas compulsivos. No son seres humanos completos sino meros "cuerpos deshabitados".

 

P: ¿Cuáles son las características de los ritos iniciáticos? ¿Qué condiciones tienen que cumplir?

J.M.F: Todo rito, para que sea realmente un rito y no una simple juerga, tiene que cumplir básicamente tres condiciones: sacrificio, sacralidad y realizarse fuera del espacio cotidiano. Sacrificio en su sentido etimológico de dedicarse exclusivamente a esto y no estar pendiente de otras cuestiones de la vida cotidiana; hay que sacrificar el resto de los intereses y concentrar la atención en el rito que nos ocupa. Sacralidad, o que transcienda en un espacio y tiempo no mundanos, sino que estén habilitados para nuestro objetivo concreto, de dedicación intensa y exclusiva. Mis talleres están configurados en este marco. Se realizan en Can Benet, en una casa en medio de la naturaleza, fuera de tu entorno habitual, con unas normas de convivencia especiales: dormir en habitaciones compartidas, alimentación especial, lenguaje y música cargados de valores. Pero, a diferencia de un retiro espiritual, aquí provocamos que pasen cosas transformadoras en las vidas de las personas.

 

P: Puede ser entonces una forma de terapia.

J.M.F: Puede tener ese efecto también pero se persigue mucho más. Por ejemplo, experimentar la muerte (en el Taller Vivencial de la Propia Muerte) es una experiencia existencial, no intelectual, y es transformadora, porque al perder el miedo a la muerte se amplía tu abanico vital. Pero, al mismo tiempo, suele ocurrir que se resuelven muchos trastornos y psicopatologías que tienen que ver con este miedo a la finitud. De la misma manera, el taller de lo Masculino y lo Femenino, además de conectarte con tu propia identidad (rito transformador), puede resolver muchos problemas de relación o de pareja. O el taller de autoconstrucción puede darte recursos para la automotivación profunda y afrontar de forma más eficaz tus proyectos en la vida. Desde la auténtica transformación interior, muchos problemas se resuelven solos.

 

P: Dice que el miedo, la dispersión, el olvido y la rutina son los mayores enemigos de la vida humana. ¿De qué manera?

J.M.F: El miedo hasta un cierto punto es positivo porque es un recurso psicológico de protección y nos protege de hacer locuras, pero más allá de este límite, paraliza el desarrollo del ser humano. El miedo es un recurso de control, para amedrentar al otro, y eso lo saben bien los gobiernos poderosos, como ocurre en EEUU donde la población vive la paranoia de la autoprotección, etc. La dispersión es la incapacidad de mantener la atención. El objetivo fundamental en el desarrollo humano es orientar la atención con intención. La intención es la energía vital, como una flecha, y la atención debe estar en la punta de la flecha. Controlar tu atención te ayuda a vivir la vida que quieres vivir; la dispersión, la sabotea, no es posible llevar a cabo nada con dispersión. El olvido te impide poner en práctica lo aprendido. Las personas aprendemos de la experiencia y cuando olvidamos las experiencias nos olvidamos de las lecciones. Por eso, la mayor parte de las personas viven vidas circulares, repitiendo las mismas experiencias y los mismos errores una y otra vez, con patrones repetidos de conducta. Por último, la rutina nos mantiene en un mundo pequeño y automatizado. Mata las relaciones. Acaba con el interés y el entusiasmo. Siempre aplica patrones reduccionistas, no expansionistas. El deber más sagrado de todo ser humano que quiera desarrollarse es salir de la rutina (comportamientos, pensamientos, sentimientos, percepción) en la que se siente cómodo y explorar nuevos caminos.

 

P: Como alternativa, considera que la creatividad nos ayuda a vivir con sentido. ¿Cómo?

J.M.F: Para mí, la creatividad no es algo propio de artistas vanguardistas o extravagantes, sino que es el esfuerzo que debe hacerse permanentemente, por parte de cada persona, para resolver sus problemas. Buscar formas reales de solución a tus problemas, nuevas para nuevos problemas, diferentes para los viejos sin resolver.

 

P: El crecimiento personal consiste en pasar de un nivel de consciencia a otro superior y para ello hay que pasar por crisis de crecimiento. ¿Se pueden generar de alguna manera, para provocar un estirón?

J.M.F: Ni hay que huir de ellas ni buscarlas. Las crisis se van presentando a medida que la persona va desarrollando su ser interno. No son un fin en sí mismas, te las vas encontrando en el camino hacia tu objetivo.

 

P: Y a menudo implican un cierto dolor. ¿Cómo diferenciarlas del sufrimiento inútil?

J.M.F: Buda ya dijo que el sufrimiento está en todas partes. Pero hay muchas maneras de diferenciar las crisis del sufrimiento circular innecesario. En una crisis de crecimiento, la persona suele buscar ayuda, mientras que en la crisis patológica incluso la rechaza, le gusta estar en ella y regodearse. Además, las crisis de crecimiento forman parte de un camino de desarrollo personal y te las encuentras en el proceso (sociales, como una separación; espirituales, como la pérdida de la fe, etc.). Por otro lado, tienen un principio y un final claro en el tiempo mientras que las patológicas pueden ser permanentes y formar parte de la personalidad. Pero sobre todo, la salir de la crisis de crecimiento la persona vive la vida de una forma más estable, ha podido transformar las contradicciones en paradojas.

 

P: ¿En qué consiste exactamente el hecho de transformar las contradicciones paradojas?

J.M.F: La contradicción consiste en ver los elementos del conflicto como opuestos y excluyentes, mientras que la paradoja sabe cómo hacerlos convivir e integrarlos en su vida. Como por ejemplo, la persona que sufre porque quiere ser ella misma y lo ve incompatible con su vida familiar. En la contradicción no lo ves posible; en la paradoja; sabes integrar y hacer convivir ambos objetivos en tu vida. Una forma para evaluar nuestro desarrollo psicoespiritual  y si estamos evolucionando, consiste en observar cómo vamos transformando las contradicciones en paradojas.

 

P: Si la experiencia nos demuestra que el amor y los afectos producen un sentimiento intenso de felicidad, expansión y significado de la vida, ¿Por qué arrastramos tantos pensamientos y emociones autodestructivas (como resentimientos, odios, control, exigencias, etc.)?

J.M.F: Por tres motivos fundamentales. En primer lugar, porque en el ser humano hay un principio de vida (eros) y de muerte (tánatos), y la energía para la vida humana surge de la tensión entre estos dos polos opuestos. Cuando la vida está descompensada y prima tánatos, se tiende a la autodestrucción. En una situación saludable prima el principio de vida, pero casi al mismo nivel. Por otra parte, si bien los pensamientos negativos destructivos no suelen ser más del 10% del total, el problema surge cuando éstos tienen una dinámica circular y expansiva, dando vueltas de una forma reiterada. Si no se les opone de alguna manera, pueden acabar llenando tu espacio mental. Por eso, en nuestra Escuela de Vida (que utilizamos en gran medida la filosofía epicúrea) buscamos aprender a alimentar los pensamientos positivos, para que no sean invadidos por este 10% de pensamientos conflictivos. Y finalmente, nuestro gran enemigo es el hábito, cuando preferimos estar en un espacio psicológico familiar a experimentar espacios nuevos más constructivos. Cuando estás mal, es más fácil quedarse en lo negativo que hacer un esfuerzo. Y cuando hablo de pensamientos negativos, no me refiero a que sean dolorosos o no. sino a aquellos que no te llevan a ningún lugar.

 

P: Por último, háblenos de los estados de modificación de conciencia, a cuya investigación ha dedicado tantos años de su vida. ¿Qué le aportan a nuestra vida ¿Pueden enseñarnos a vivir mejor?

J.M.F: En los "estados modificados de conciencia" tanto cabe una experiencia de iluminación budista como un brote psicótico, que es un estado regresivo, no evolutivo, así que como me parece una denominación excesivamente ambigua, actualmente prefiero denominarlos "estados de conciencia expandida", que se adecua más los estados relacionados con el desarrollo espiritual del ser humano, que es a lo que se refiere. Estos estados de conciencia expandidos conducen a un desarrollo del Ser y nos permiten la exploración meticulosa de las emociones, conocerse a uno mismo a niveles muy profundos, elaborar paradojas constructivas a partir de contradicciones dolorosas que proceden de un nivel inferior de la conciencia.

 

P: ¿Cómo se manifiestan exactamente estos estados de conciencia?

J.M.F: De forma diversa, y es lo que estoy intentando clasificar en mi nuevo libro. Pero para hacerte una idea, en los estados de conciencia dialógicos el individuo puede observar cómo dialogan sus personajes internos, desde la distancia y sin sentirse personalmente implicado (que es lo que se practica en algunas meditaciones); la conciencia extática tiene más que ver con las experiencias místicas espirituales; la conciencia catártica tiene que ver con explosiones internas que permiten ver y reconocer las heridas vivenciales históricas, los nudos emocionales, y es la que se desarrolla en mis talleres. La conciencia visionaria, que te permite ver sucesos del futuro o que están ocurriendo en otros lugares.

 

P: A estas alturas, la ciencia ha admitido que nuestro cuerpo y la realidad en general es más de lo que vemos, más de lo que nuestros sentidos limitadamente entrenados pueden percibir. Los estados de conciencia expandida, ¿amplían de verdad nuestra conciencia y nos permiten percibir otras realidades o simplemente las imaginan, se las inventan?

J.M.F: Son estados que literalmente construyen conciencia, como nos referíamos antes a esa habitación nueva o ese piso más alto. Por ejemplo, una persona que no se ha enamorado nunca no tiene esa habitación, ese ambiente (que es como decir esa experiencia, esa vivencia), en su vida. No sabe qué se siente, cómo huele, cómo reacciona la piel, el corazón y el estómago. Una vez que ha pasado por la experiencia, ya ha construido esa habitación nueva, esa conciencia. Desarrollar la conciencia es el objetivo último de la vida humana. O como decía Jung, "iluminar con la luz de la conciencia la oscuridad del mero existir". Con nuevos estados de conciencia, la vida se enriquece.

 

P: ¿Cómo pueden provocarse estos estados de conciencia?

J.M.F: De diversas formas: a través de la respiración, en formas concretas de meditación, por medios químicos, con posturas corporales, por la oración, el canto, a través de la danza. Pero, de cualquier forma, se necesita mucha disciplina, un buen guía o entrenador que te dirija y un equipo, un grupo de apoyo en el que trabajar, aunque la exploración sea interna.

 

P: Si toda experiencia (pensamiento, sentimiento) establece conexiones neuronales que nos conducen más tarde a la inercia de su repetición, ¿podríamos llegar a generar estados de conciencia o de felicidad a voluntad, simplemente con la repetición y la práctica?

J.M.F: Claro. Es difícil y requiere, primero, hacerlo bien bajo la dirección de un buen guía o entrenador y, seguidamente, la repetición y la familiaridad a través de la disciplina y la experiencia. Yo acabo de regresar de la Amazonia donde conozco a muchos chamanes que suelen utilizar la ayahuasca como propulsor, y a medida que envejecen necesitan menos, hasta que finalmente no necesitan nada. Con un mero acto de voluntad, entran en espacios oraculares, de sanación, de videncia,  etc.

 

El guru, el maestro, el entrenador.

Existen tres figuras importantes en cualquier forma de disciplina nueva o iniciación:

  1. El guru. En su significado etimológico, en sánscrito, es la persona que te lleva de regreso a tu origen. No es un guía ni un maestro; es una inspiración.
  2. El maestro. Esa persona encarna en sí misma aquello que postula, es un modelo.
  3. El entrenador. En Occidente, es la persona que hace que el atleta -o quien se inicia en cualquier nueva disciplina- llegue a buen puerto. No encarna en sí misma los principios de desarrollo que postula, como el maestro, pero sabe bien como conducir al atleta par que dé lo mejor de sí. Conoce no sólo el fin último a donde hay que llegar sino también lo que va a pasar y por donde va a pasar, antes de que suceda. Y por eso está preparado para ayudarle en las crisis a las que se enfrente.

 

La ayahuasca.


Ayahuasca es una palabra quechua: 'liana que lleva al mundo de los muertos'. Más allá de la liana (Banisteriopsis caapi), también se denomina ayahuasca a la mixtura visionaria resultante de cocinar esta liana con otros aditivos vegetales. Es usada desde hace más de diez mil años en la cuenca amazónica como propulsor de experiencias extáticas o estados de consciencia expandida de carácter visionario. Adecuadamente consumida, sirve para conectar con la esencia de la vida, para tomar decisiones, para 'ver' más allá de las apariencias ordinarias. Los chamanes la usan para curar. Su uso se está extendiendo por Occidente y no representa ningún peligro para la salud pública ni causa adicciones. Al contrario, se está verificando su utilidad en psicoterapia profunda.

 

 

Los libros.

Epopteia.

Avanzar sin olvidar.

José Maria Fericgla.

La liebre de marzo.

261 págs.

 

Al trasluz de la ayahuasca.

La liebre de marzo.

151 págs.

 

Envejecer.

Una antropología de la ancianidad.

Ed. Herder.

445 págs.

 

 

Contactos para los talleres y otros estudios.

Dr. Josep Maria Fericgla.

Escuela de Vida.

www.etnopsico.org

info@etnopsico.org

www.canbenetvives.org

info@canbenetvives.org

937630076



Entrevista realizada por Marié Morales.


















 
Marié Morales
@crecejoven

En estas páginas nos proponemos investigar las causas del envejecimiento, que es como decir de la vida y el crecimiento, y a partir de ahí, establecer unas pautas que nos permitan vivir una vida más larga, sana, y en definitiva, feliz.  más >>








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