Suplementos: un seguro de salud.

A estas alturas ya ha quedado bastante clara la importancia de una alimentación racional, equilibrada y limpia en lo que respecta a nuestra salud. Una alimentación que nos aporte la variada lista de nutrientes que nuestro organismo necesita para poder realizar sus funciones. Sin embargo, es muy probable que incluso dedicando toda nuestra atención a garantizar el aporte completo de nutrientes, repartidos a lo largo de nuestras tres, cuatro o cinco comidas diarias, no cumplamos los requerimientos óptimos para nuestra salud, aun en el caso de que parezca mantenerse mínimamente equilibrada y sin graves señales de alerta.

 
No olvidemos que, en la actualidad, nuestro estilo de vida, en general, produce un estrés y una serie de perturbaciones excesivas sobre nuestro organismo. La vida acelerada, la cantidad de ofertas que llenan nuestros días, la excesiva actividad o bien la inactividad, la falta de sueño, la contaminación del ambiente, el tabaquismo en su caso, el hábito del alcohol, el exceso de estimulantes como el café o la ingesta excesiva de algunos nutrientes como las grasas o el azúcar, nos despojan de nuestras reservas energéticas y nutricionales en un momento en que es más difícil que nunca, tal vez, obtenerlas de nuestra alimentación.
 
Para empezar, está claro que en la actualidad resulta muy difícil dedicar el espacio que se requeriría para comprar, preparar, cocinar y tomarnos nuestro tiempo relajado para degustar y digerir una media de cuatro comidas diarias. (Recordemos que es preferible tomar tres, cuatro o cinco comidas ligeras diarias que dos copiosas comidas de difícil digestión y asimilación). Pero aún haciéndolo así, los alimentos no siempre responden (y en muchos casos responden muy poco) a las propiedades nutrientes que se les atribuyen debido, entre otras cosas, a la explotación exagerada de las tierras de cultivo, el uso de fertilizantes, la recogida antes de la maduración (para que no se estropee el producto antes de llegar al mercado), las características del transporte y el almacenamiento, el procesado de los alimentos, la espera en nuestra despensa o nevera y, por último, la elaboración en nuestra propia cocina. El resultado es que incluso los alimentos más frescos acaban llegando a nuestro sistema digestivo notablemente despojados de sus característicos nutrientes. Si a ello le sumamos la cantidad de productos químicos tóxicos que forman parte de todo el proceso para su conservación o supuesta mejora aparente del producto, nos encontramos con la paradoja de que cuando más nutrientes y antioxidantes necesitamos para defendernos de los agentes patógenos, el hecho real es que contamos con muy pocas reservas y recursos propios, dada la pobreza nutritiva con que llegan los alimentos a nuestra mesa.
 
En tal situación, una forma de asegurarnos de que incorporamos la cantidad adecuada de nutrientes consiste en tomar suplementos nutricionales junto con las comidas (o en su caso antes o fuera de ellas), aun en el caso de que nos parezcan medianamente equilibradas. Esto se hace aún más aconsejable en el caso de las personas mayores, que ya no metabolizan con tanta eficacia los alimentos que consumen, además de que en muchos casos (por soledad, desinformación o dificultad de movimiento) no hacen uso de las dietas equilibradas y completas que sería aconsejable repartir a lo largo del día. En lo que respecta a la población infantil, su situación de crecimiento, la actividad constante (tanto física como intelectual), así como los hábitos tan difundidos de exceso de azúcar (y también grasas, presentes en el abuso de bocadillos y, generalmente, en los comedores escolares, por no hablar de la tendencia cada vez más extendida hacia la comida rápida y uso de las cadenas americanas de fast foods) hace también que sea más que aconsejable asegurar una completa nutrición diaria con los complejos vitamínicos y minerales específicos para su edad.
 
Un suplemento de confianza que cuente con los nutrientes que necesitamos, nos garantizará que nuestro organismo está bien preparado para realizar sus funciones. Ello, sin embargo, no nos exime de la responsabilidad  de plantearnos una dieta equilibrada, limpia y completa, porque en muchos casos los nutrientes naturales se asimilarán mucho mejor y de una manera más eficaz. Planteémonos el uso de suplementos nutritivos como una especie de seguro de salud.
 
Si crees que tu alimentación no garantiza la fortaleza de tu organismo y de tu sistema inmunológico, puedes recurrir a ciertos suplementos que pueden ayudarte en diferentes frentes. La lista de propuestas es larga y amplia, de acuerdo, pero eso no significa que tengas que atiborrarte con kilos de pastillas a la vez, cada día, sino que puedes utilizar algunos de estos suplementos según tus carencias nutricionales o las señales de tu cuerpo en un momento dado.
 
 

A título ilustrativo: un complejo nutritivo completo en una sóla pastilla.

Resumiendo: no necesitas pasarte el día ingiriendo cápsulas y pastillas de suplementos dietéticos para obtener una óptima nutrición. Basta con un complejo racional adecuado para tu edad, género y condición temporal. No precisa de los mismos nutrientes una mujer joven embarazada  que un hombre de la tercera edad, una niña en edad escolar o un joven universitario que acaba de independizarse de la casa familiar. Aún así, y para resumir, recuerda la alianza incondicional de antioxidantes y otros nutrientes esenciales. Las vitaminas C, A y E son potentes luchadoras contra los radicales libres, así como los minerales cobre, selecio, cinc y la coencima Q10. El camino más corto es elegir un buen complejo de vitaminas y minerales adaptado a tu edad, género y situación circunstancial (estudiante, deportista, embarazada, etc.).
 
Otras aliadas contra el envejecimiento precipitado son ciertas hierbas como el ginseng, el ginkgo o el ajo, y algunas hormonas como la DHEA o la melatonina.
 
No está de más asegurarse de mantener una buena limpieza interior (tan importante para la salud y el buen funcionamiento de los órganos), para lo cual se puede recurrir a un aporte extra de fibra y acidófilus. Y por último, pero no menos importante, mantén en forma cerebro, para lo cual puede servir de ayuda la acetyl-L-carnitina, por ejemplo, sin olvidar, desde luego, una vida intelectual activa y la curiosidad por lo que nos rodea.
 
A continuación presentamos una propuesta orientativa de un complejo vitamínico y mineral básico apropiado para una persona adulta media.

 
Vitanutriente Dosis diaria
Betacaróteno natural. 3.000-6.000 U.I.
Vitamina A 1.500-3.000 U.I.
Vitamina B1 30-60 mgs.
Vitamina B2 24-48 mgs.
Niacina 15-30 mgs.
Niacinamida 30-60 mgs.
Ácido pantoténico 75-150 mgs.
Pantetina 75-150 mgs.
Vitamina B6 30-60 mgs.
Ácido Fólico 2.000-4.000 mcg.
Biotina 225-450 mcg.
Vitamina B12 180-240 mcg.
Vitamina C 500-1.000 mgs.
Vitamina D 90-180 U.I.
Vitamina E 150-300 U.I.
Cobre 600-1.200 mcg.
Magnesio 50-100 mgs.
Calcio 200-400 mgs.
Colina 300-600 mgs.
Inositol 240-480 mgs.
PABA 300-600 mgs.
Manganeso 12-24 mgs.
Zinc 24-48 mgs.
Bioflavonoides 450-600 mgs.
Cromo 150-300 mcg.
Selenio 120-240 mcg.
N-acetyl-cisteina 60-120 mgs.
Glutatione reducido 15-30 mgs.



Texto: Marié Morales.





















 
Marié Morales
@crecejoven

En estas páginas nos proponemos investigar las causas del envejecimiento, que es como decir de la vida y el crecimiento, y a partir de ahí, establecer unas pautas que nos permitan vivir una vida más larga, sana, y en definitiva, feliz.  más >>








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