Beneficios de la alfabetización emocional.

El campo de la educación emocional se va extendiendo lenta pero progresivamente y son numerosos los centros escolares y laborales donde se llevan a cabo cursos para la alfabetización emocional y la resolución de conflictos. El seguimiento de estos cursos y, muy especialmente, de las personas que toman parte en ellos, sugiere que aunque nadie cambia repentinamente se observan evidentes mejoras en el clima de dichos centros, en las perspectivas vitales y en el nivel de competencia emocional de quienes han participado en este tipo de formación.
Dichos beneficios se manifiestan, entre otros, en las actitudes siguientes:

1. Autoconciencia emocional. Un mejor reconocimiento e identificación de las propias emociones así como de las causas que las originan.
2. Control de las emociones. Las frustraciones ante las situaciones de pérdida (o percepción de pérdida) son mejor toleradas, así como el control de la ira, las culpabilizaciones externas o la autocompasión que pueda producirnos momentáneamente. De forma que se reducen las tendencias a las agresiones verbales, contra el exterior o contra nosotros mismos.
3. Aprovechamiento productivo de las emociones. Se asume una mayor responsabilidad respecto a las propias emociones o sentimientos, reduciéndose las tendencias victimistas. Más capacidad de concentración y respuestas más oportunas, positivas y creativas.
4. Relaciones más gratificantes y positivas. Mayor destreza en la comunicación al tener una mejor comprensión de las situaciones, externas o emocionales. Sentido de la amistad y del compromiso. Actitudes más democráticas y mejora en la capacidad para resolver conflictos y negociar desacuerdos.
5. Empatía: La comprensión de las emociones o la capacidad para ponerse en la piel del otro. Mejor predisposición para la escucha real y honesta de los sentimientos y puntos de vista de la otra persona. Más sensibilidad respecto a los sentimientos ajenos.


Tomar las riendas de la propia vida.

Llega un momento en que ya ningún hombre puede seguir haciendo responsable a su madre de su propio machismo porque ella no le enseñó a cocinar o a poner orden en la casa. Llega un momento en que lo que nos ocurrió en el pasado ya no puede seguir siendo la justificación de lo que somos o hacemos en el presente, o bien de la vida que nos proponemos llevar en el futuro. Dice un viejo refrán que a partir de los treinta cada cual es responsable de su propia cara, pero desde mucho antes podemos empezar a poner los cimientos de nuestra propia vida, de la vida que queremos llevar y del ser humano que queremos ser. Albert Ellis y Robert A. Harper insisten una y otra vez en su libro "Una nueva guía para una vida racional" en que cualquier persona puede superar la influencia de su pasado -incluso las más profundas- si se ponen en práctica algunas de las siguientes técnicas:

1. Si bien es cierto que tu pasado te influye significativamente en ciertos aspectos, recuerda que tu presente es el pasado de tu mañana. Pensando y viviendo el presente de una forma nueva, y aceptando el pasado conflictivo como un contratiempo más que como un bloqueo total, podemos cambiar drásticamente nuestra conducta y emociones del futuro.
2. Aceptar los errores pasados en lugar de condenarnos por ellos nos permitirá aprender de las situaciones (erróneas o no) y nos ayudará a utilizar el pasado en beneficio del futuro.
3. Si sentimos una fuerte influencia por experiencias del pasado que obstaculizan nuestros objetivos actuales, nos resistiremos cuanto podamos a la mera repetición de reacciones pasadas, y en su lugar buscaremos nuevas respuestas de una forma creativa. No importa que suenen forzadas o disparatadas en un principio. Cambiar las respuestas nos ayudará, como mínimo, a romper la inercia de reacciones perturbadoras.
4. Para modificar y superar definitivamente nuestros hábitos destructivos hemos de pensar (reflexionar, evaluar la situación y seleccionar nuestro objetivo) y actuar (proceder de acuerdo a nuestra nueva filosofía). Podemos superar años de miedo e inercia a través de unas pocas semanas, o incluso días de práctica decidida.
5. Reforcémonos con premios y halagos por combatir los temores de nuestro pasado y penalicémonos (no digo culpabilicémonos) cada vez que nos dejamos perder una oportunidad. (Pequeños castigos simbólicos como renunciar al postre que más nos gusta o fregar de nuevo la cocina limpia).


"Y recordemos, por encima de todo, que el pasado ha pasado, que no tiene ningún efecto mágico ni automático, ni sobre el presente ni sobre el futuro. Como mucho, nuestros hábitos del pasado nos van a hacer más difícil cambiar que mantenernos como hasta ahora.. Más difícil, pero no imposible. Trabajo y tiempo. Práctica y más práctica. Pensar, imaginar y hacer. Podemos utilizar nuestras técnicas creativas y nuestra propia y personal educación emocional como llaves para abrir casi cualquier arcón de pasados fracasos y llenarlo con logros y alegrías presentes y futuras." (Albert Ellis).


Texto: Marié Morales.


















 
Marié Morales
@crecejoven

En estas páginas nos proponemos investigar las causas del envejecimiento, que es como decir de la vida y el crecimiento, y a partir de ahí, establecer unas pautas que nos permitan vivir una vida más larga, sana, y en definitiva, feliz.  más >>








Descárgatelo gratis


Descárgatelo gratis


Descárgatelo gratis


Descárgatelo gratis


Descárgatelo gratis


Descárgatelo gratis